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martes, 19 de octubre de 2010

Diseño innovador, usuarios felices


Uno de los procesos esenciales de la aplicación exitosa de la innovación en las empresas es la incorporación del usuario en los procesos de diseño para la optimización de productos y servicios.


En la actualidad, cualquier empresario de vanguardia sabe que el poder lo tiene el destinatario cuando se trata de introducir un nuevo producto o modelo de negocio. Para hacer mella de verdad en el mercado, hay que seguir estrategias que cumplan las necesidades reales de los consumidores.


Como respuesta a este planteamiento, muchas compañías han tomado el camino del diseño de interacción, que pone toda su atención en el usuario final, en disminuir sus limitaciones y evocar sus emociones, más allá de los objetivos mercantiles de la empresa. Sólo a través de la comprensión del comportamiento del usuario se logra una aceptación de los productos y servicios casi ideal para cualquier gerente.


Parece mentira que algo tan evidente como que todo lo destinado a ser adquirido por las personas debe ser diseñado teniéndolas siempre en mente, haya sido comprendido tan tarde. Hay que asimilar sus motivaciones e ideologías desde un primer momento, para lograr tanto la efectividad como la eficacia. Por ello, los estudios de mercado se quedan cortos, pues sólo aportan los datos de la situación en un momento concreto, pero no explican las razones, no aportan el porqué de las decisiones. Además, la respuesta a las tendencias del mercado debe ser proactiva, no reactiva, y para ello hay que entender los patrones concretos de conducta de nuestro público objetivo.


Los tres factores clave a tener en cuenta son los siguientes:


- Las necesidades básicas del usuario (inmediatas)
- Las necesidades latentes (no son básicas, pero si fallan la sensación del cliente es muy negativa)
- Las necesidades deseables (esas que consiguen la fidelidad a un producto o servicio, y que marcan la diferencia)

A través de la interacción, las empresas han comprendido que hacerle la vida fácil al cliente y conseguir una experiencia agradable de consumo es la delgada línea entre la filiación total a una marca o el rechazo absoluto por la misma. Los grandes fallos son aquellos pequeños detalles que pasan desapercibidos a primera vista, pero que con el tiempo se vuelven exasperantes (como la impuntualidad de un medio de transporte, o las caídas habituales en un operador de Internet). El diseño de interacción pretende minimizar esas situaciones, asegurando siempre que todo producto sea útil y usable a la vez que seductor y entretenido. Su objetivo primordial: un cliente feliz.

Las personas mueven el mundo, y si las entidades no las contemplan, generan menos valor de todo el que podrían. En el pasado, la I+D se encomendó simplemente a los avances tecnológicos, pero hoy la innovación debe centrarse en las personas, al fin y al cabo, los individuos son la medida verdadera del éxito de toda iniciativa empresarial.


miércoles, 24 de marzo de 2010

Primer artículo INOVA Insight






En estos últimos meses numerosos analistas de medios prestigiosos como Bloomberg, The Wall Street Journal, The Economist, Consumer Report, etc, vienen lanzando advertencias de distinta naturaleza sobre la situación que atraviesa el mayor fabricante mundial de automóviles, y alguno de ellos ha llegado incluso a vaticinar que su reinado tiene los días contados.

¿Qué le pasa a Toyota?

En Enero 2009, tres meses antes de lo planeado, Akio Toyoda (53 años), nieto del fundador de Toyota, Kiichiro Toyoda, fue nominado nuevo Presidente Director General de Toyota Motor Corporation, en sustitución del hasta entonces PDG, Katsuaki Watanabe (67 años) nombrado en 2005; lo que suponía la vuelta de un Toyoda a la máxima responsabilidad ejecutiva de la compañía después de más de 14 años.

Pocos días después, en Febrero, Soichiro Toyoda , Presidente honorario y padre de Akio, convocó a los 400 primeros directivos de Toyota en la antigua fábrica de ladrillo rojo de Nagoya, hoy convertida en museo, y donde su padre había fabricado en 1937 el primer coche Toyota. Las circunstancias de dicha convocatoria eran realmente excepcionales. Toyota había anunciado, dos meses antes, pérdidas operativas en el pasado ejercicio, por primera vez en su ya larga historia de 71 años, y esto, sólo un año después de haberse convertido en el primer constructor mundial de vehículos, sobrepasando a una GM en permanente declive. Los directivos escucharon incrédulos al viejo patriarca de 84 años sermonear al sustituido presidente, Katsuaki Watanabe, preguntándole ¿Cuántas veces ha cometido Ud. un error? , y dirigirse a la audiencia afirmando que Toyota en su intento de superar a su eterno competidor de Detroit, había emulado su mismo pecado, la arrogancia. Había priorizado sus esfuerzos en la gama alta de vehículos de lujo y grandes pick-ups americanos, a los que Toyota se había vuelto adicta, y se habían olvidado de los clientes con escasos recursos para adquirir un coche.

Conociendo los orígenes de Toyota, al término de la II Guerra Mundial en un Japón destrozado y con escasos recursos, y sabiendo cómo en esa situación Toyota ha forjado los imponentes pilares de su cultura empresarial, las reflexiones de Soichiro Toyoda llevan implícitas en sí mismas una pregunta clave:

¿Está Toyota inmersa en una crisis de identidad?

Descarga aquí el artículo completo:

http://www.inovaportal.com/index.php/xarpages/empresa/noticias/inova_insight